Reflexión sobre la fotografía de arquitectura en blanco y negro. Poderosa, silenciosa y eterna.

La fotografía de arquitectura en blanco y negro me atrapa. Me deja mudo. Me obliga a observar.

El blanco y negro es un vaso de agua en el desierto de las redes sociales ¿Estamos ya «saturados» de color? ¿Podría el blanco y negro convertirse de nuevo en la forma de mirar la arquitectura? ¿o todavía resulta anticuado? ¿Quién se atreve?

Por mí, la mitad de mis encargos de fotografía de arquitectura, en blanco y negro los haría, pero soy consciente de que no siempre tienen cabida. Depende del proyecto, de lo que quieras transmitir… y, por supuesto, de lo que necesita el cliente cuando se trata de un encargo profesional. Esa parte nunca la podemos olvidar.

Pero entonces, ¿Por qué nos atrae tanto la fotografía de arquitectura en blanco y negro?

Todos los que amamos la fotografía, y especialmente la fotografía arquitectura, guardamos en nuestra retina una serie de imágenes que podríamos tildar de favoritas. Cerramos los ojos y aparecen. Pues bien, apostaría mi cámara a que la gran mayoría visualizará imágenes en blanco y negro.

La culpa la tiene nuestro imaginario que ha consumido o devorado foto libros de arquitectura de grandes maestros clásicos de la fotografía de arquitectura donde era realmente extraño encontrar fotos en color. Es decir, la fotografía de arquitectura en blanco y negro es un camino de ida y vuelta a grandes maestros como Ezra Stoller, Balthazar Korab, Thomas Struth, Lewis Baltz, Gabriele Basilico,..

¿Qué frena a los estudios de arquitectura a realizar encargos de fotografía de arquitectura en blanco y negro?

Probablemente, las redes sociales. El marketing visual está tan inundado de color que cualquier alternativa parece arriesgada e incluso alguno diría que anticuada. Y ojo que lo entiendo; porque cuando compites con miles de imágenes, apostar por el blanco y negro puede parecer un salto al vacío.

El engaño fue que nos hicieron creer que el color era una evolución del blanco y negro. Cuando la realidad es que, simplemente, es otra opción.

Además, si queremos destacar nuestro trabajo entre miles de arquitectos, ¿no sería lógico pensar que una serie en blanco y negro sobresaldrá en un mar de color?

La poderosa verdad del blanco y negro: intimidad, geometría y atemporalidad

Cuando algún cliente me pide fotografía de arquitectura en blanco y negro, casi siempre hay detrás una intención íntima. Algo más personal. Algo que quiere sentir él, más que mostrar al mundo. Quiere retratar su trabajo porque está orgulloso de él y quiere tener la posibilidad de releerlo de vez en cuando.

Para mí, la fotografía en blanco y negro aporta tres cosas que el color no puede igualar:

  • Intimidad visual
  • Geometría potenciada por el contraste de las luces y las sombras
  • Elegancia atemporal

Sin distracciones cromáticas, la composición tiene que sostener la imagen. El observador necesita entretenerse en las líneas, en los ritmos, en las relaciones espaciales. Si la composición no ofrece ese juego… entonces el color puede ser mejor opción.

Y si encima. el arquitecto o la arquitecta ha trabajado la luz con intención, entonces pasa a ser una experiencia extra sensorial para el fotógrafo. Un deleite, una chuchería.

El color no es el enemigo. Actúa como termostato emocional

El color tiene su propio super poder. Actúa como un regulador emocional: tonos, saturaciones, relaciones cromáticas, temperatura… todo influye en cómo sentimos un espacio.

Pero ojo porque también puede dominar demasiado la imagen y distraer al observador provocando un exceso de ruido.

En cualquier caso, si el arquitecto o el interiorista ha diseñado una experiencia cromática específica, no deberíamos llevar la imagen al blanco y negro nunca. Sería traicionar la intención del proyecto.

También habrá ocasiones en las que deberemos elegir entre potenciar las formas en blanco y negro, o utilizar el color para transmitir emociones. Algo que también se podría extrapolar a la presencia humana o no en la fotografía de arquitectura. Tema que da para otra reflexión…

La alternativa intermedia: color desaturado y revelado selectivo

Entre ambos mundos existe una opción muy interesante como la desaturación general del color.

Permite:

  • neutralizar colores predominantes contaminantes
  • homogeneizar la paleta anulando saturaciones estridentes
  • mantener el protagonismo de las formas
  • conservar parte de la emoción cromática

Y si queremos afinar aún más, podemos aplicar revelado selectivo de color:

  • dejar solo los tonos que queremos potenciar
  • eliminar ruido cromático
  • equilibrar forma y emoción

Es una solución híbrida que funciona especialmente bien en arquitectura contemporánea.

Caso práctico: El Boulevard (Vitoria) dos miradas, dos narrativas

Para ilustrarlo, os invito a visitar en mi página web la reforma del centro comercial El Boulevard (Vitoria), premiada con el MAPIC AWARD 2025.

Primero trabajé la serie con revelado selectivo de color, pero tras releer a Ezra Stoller, no pude evitar crear también una versión en blanco y negro. Y aquí lo realmente interesante es que las imágenes cuentan historias distintas. Tanto, que fue imposible elegir las mismas fotografías para contar en un principio la misma historia.

Cada una revela algo diferente del proyecto. Cada una respira de una manera propia.

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